Jeremias. 23: 38-40. Mas si dijereis: Profecía de Jehová; por eso Jehová dice así: Porque dijisteis esta palabra, Profecía de Jehová, habiendo yo enviado a deciros: No digáis: Profecía de Jehová, por tanto he aquí que yo os echaré en olvido, y arrancaré de mi presencia a vosotros y a la ciudad que di a vosotros y a vuestros padres; y pondré sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusión que nunca borrará el olvido.
En esta palabra el Señor me enseña que debo respetar Su voluntad. No puedo hacer lo que yo quiero, debo hacer lo que Èl me ha ordenado decir. Y esto es lo que hacen los falsos profetas, dicen lo que Dios no les ha ordenado decir, a pesar de la prohibición expresa, los sacerdotes y profetas dicen lo que Dios les ha prohibido decir. Esto quiere decir que los rabinos actuales tienen confusión, no entienden las cosas de Dios. Ellos piensan, que debe venir, en primer lugar una vaca roja, para que el Mesías llegue, dicen que debe ser construido el tercer templo, lo cual Dios nunca les ha ordenado, Èl nunca ha ordenado esto, en consecuencia, están haciendo la voluntad de los hombres y no la voluntad de Dios. Y esta actitud trae consecuencias nefastas, si Dios no les ha ordenado que hagan el templo, entonces aquí hay desobediencia y la desobediencia trae sus consecuencias. Si no pueden ver, que Jesús es el mesías, que llegó ya, y que murió y resucitó, subió al cielo y está a la diestra del Padre, entonces este castigo, de confusión perpetua, se cumple en los rabinos, profetas y la clase sacerdotal del estado actual de Israel. Sin embargo, como existe el nuevo pacto, esta confusión puede ser borrada si aceptan que Jesús es Dios, que se hizo carne y vivió con nosotros y trajo el evangelio de la salvación. Los que acepten a Jesús serán salvos, pero los que no, seguirán en confusión perpetua, que nunca borrará el olvido.
En esta palabra el Señor me enseña que debo respetar Su voluntad. No puedo hacer lo que yo quiero, debo hacer lo que Èl me ha ordenado decir. Y esto es lo que hacen los falsos profetas, dicen lo que Dios no les ha ordenado decir, a pesar de la prohibición expresa, los sacerdotes y profetas dicen lo que Dios les ha prohibido decir. Esto quiere decir que los rabinos actuales tienen confusión, no entienden las cosas de Dios. Ellos piensan, que debe venir, en primer lugar una vaca roja, para que el Mesías llegue, dicen que debe ser construido el tercer templo, lo cual Dios nunca les ha ordenado, Èl nunca ha ordenado esto, en consecuencia, están haciendo la voluntad de los hombres y no la voluntad de Dios. Y esta actitud trae consecuencias nefastas, si Dios no les ha ordenado que hagan el templo, entonces aquí hay desobediencia y la desobediencia trae sus consecuencias. Si no pueden ver, que Jesús es el mesías, que llegó ya, y que murió y resucitó, subió al cielo y está a la diestra del Padre, entonces este castigo, de confusión perpetua, se cumple en los rabinos, profetas y la clase sacerdotal del estado actual de Israel. Sin embargo, como existe el nuevo pacto, esta confusión puede ser borrada si aceptan que Jesús es Dios, que se hizo carne y vivió con nosotros y trajo el evangelio de la salvación. Los que acepten a Jesús serán salvos, pero los que no, seguirán en confusión perpetua, que nunca borrará el olvido.