Hebreos 1:7. Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.
En una visión, dada por el Señor, en el vacío oscuro, resplandecía una llama, era algo así como una llama de una vela, pero alumbraba en una oscuridad absoluta, la llama era eterna con lo cual entendí, que existía desde siempre y para siempre. Es el conocimiento de la verdad, nunca se va a apagar, nadie puede apagarla, porque es Dios mismo, y la enseñanza de hoy radica precisamente, que sus ministros somos llama de fuego, es decir, proclamamos la palabra de Dios, no por nosotros mismo, si no por Él, ya que el conocimiento es de Él, el único Dios vivo, llama que da vida, que es luz para los hombres. Esta luz eterna es la sabiduría de Dios, que en su inmensa misericordia, al haber dado a su hijo, para que muera en la cruz, por nuestros pecados. Su hijo Jesús de Nazaret, es la llama que ilumina a las personas en el camino de la vida, y nos damos cuenta de esta verdad, porque el Espíritu Santo, que es la sabiduría de Dios, nos da el entendimiento de esta verdad, que no es para todos, sino para los que Él tiene misericordia. Como ministro, hecho llama de fuego, no por mi voluntad, si no por la voluntad de Jesús, es que puedo anunciar el Evangelio de la verdad, por Él puedo discernir lo bueno de lo malo. Por esto se que todas las religiones, a la cabeza la Catolica Apostolica Romana, es la Iglesia de Satanas, aqui impera la confusión, la mentira y la muerte. Pero este conocimiento tiene que ser revelado por Jesús, caso contrario, es imposible entender esta verdad; para el mundo, incluida la Iglesia Catolica Apostolica Romana, es locura lo que predico, ellos no entienden, se quedaron con tradiciones y conocimiento muerto, no tienen la Gracia del Espíritu Santo.
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